GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA

GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA

martes, 23 de junio de 2015

MUNICIPIO DE MOGÁN (Página 122 del libro sobre Costa Taurito)

MUNICIPIO DE MOGÁN - Página 122 del libro "Cómo iniciar un proyecto hotelero en Gran Canaria y pudrirse en el desierto"

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CÓMO INICIAR UN PROYECTO HOTELERO EN GRAN CANARIA Y PUDRIRSE EN EL DESIERTO

MUNICIPIO DE MOGÁN (PÁGINA 122 DEL LIBRO HISTORIAL DE HARCHICASA)

"La Costa de Mogán ostenta el galardón del mejor micro clima del mundo otorgado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hecho que consta en sus Memorias de 1986. Pudo constituir a día de hoy la oferta hotelera de alta calidad más relevante de Gran Canaria; no obstante, intereses políticos y empresariales de diversa índole, como fueron el intervencionismo político idealista que materializó la desclasificación de casi la totalidad de su suelo turístico por el Cabildo Insular con el PIOT de 1993 (1995 por el Gobierno de Canarias), y, por otro lado, el freno a la prolongación de la autopista hasta Mogán impuesto oscuramente por intereses empresariales y municipales de San Bartolomé de Tirajana, dieron al traste con que el galardón del mejor clima del mundo estuviese hoy acompañado con el de la mejor oferta hotelera de Gran Canaria, y tal vez de Canarias.

A pesar de ello, se puede aseverar sin equívocos que Mogán ha gozado, y goza, de emprendedores de muy alto nivel que han conseguido, con alto riesgo económico, robar a la naturaleza enclaves agrestes y convertirlos en verdaderos remansos de paz; entre estos emprendedores se pueden citar como relevantes la familia Roca con el desarrollo de Puerto Rico y Amadores y el legendario Bjorn Lyng con el desarrollo de Aquamarina, magnífico complejo diseñado por el arquitecto Luis López que aunó calidad y diseño.

El citado intervencionismo político despiadado ejercido sobre el planeamiento turístico de la Costa de Mogán desde comienzos de la década de los setenta ha tenido, y sigue teniendo, muy drásticas consecuencia para Gran Canaria en su oferta turística hotelera que sigue adoleciendo de insuficiente oferta de la cama hotelera y tiene un exceso de cama extrahotera en comparación con la hotelera. Este hecho ha significado que Gran Canaria perdiera su liderazgo en la oferta turística del Archipiélago en beneficio de Tenerife, isla a la que su amplia oferta hotelera le permite recibir más de un millón y medio de turistas al año que Gran Canaria. Esta realidad está ampliamente relatada y documentada en las Etapas I y III de este libro.

Lo cierto es que la Costa de Mogán no tuvo presencia hotelera en su oferta turística durante todo el siglo pasado, a excepción de alguna que otra reconversión de apartamentos a hoteles como fue el caso del Hotel Riviera en la Playa del Cura. Mogán apostó, como el resto de la Isla en los años sesenta y setenta, por la cama extrahotelera porque la demanda del mercado iba en esa dirección y porque la inversión era de casi nulo riesgo; el mercado estaba pleno de pequeños ahorradores que metían su dinero en la compra de apartamentos para obtener una rápida rentabilidad, que obtenían, y los turoperadores de la época adelantaban dinero a los promotores para asegurarse camas en el mercado.

Por otra parte, el parón de la prolongación de la autopista hasta Mogán perjudicó enormemente el desarrollo turístico del municipio pero fue un fracaso en el tiempo para los promotores. Los intereses que impusieron el desdoblamiento de la carretera estatal GC-500 desde Tarajalillo en detrimento de la prolongación de la autopista hacia Mogán fueron miopes de cara al futuro porque, si bien consiguieron frenar el avance de la autopista hacia Mogán y mitigar los sufrimientos de los visitantes domingueros del Sur en las interminables caravanas de autos hacia y desde Las Palmas, partieron en dos el emblemático e idílico San Agustín de la época e introdujeron una 'muralla de hierro en movimiento' entre el San Agustín de la playa y el San Agustín de Nueva Suecia. El costosísimo desdoblamiento significó en el tiempo un 'asesinato' de San Agustín en lo turístico y en lo económico, así como un 'matadero' de turistas que precisaban atravesar la 'muralla de hierro' al volver de la playa. Hoy se quiere rectificar pero San Agustin "ya murió".

Y precisamente, ya que estamos en San Agustín en este relato, es de inexcusable obligación el visitar dos "casas" del lugar y una institución benéfica que tantísimo relieve tuvieron en los comienzos de la historia del Sur turístico como fueron el Hotel Costa Canaria, la Clínica San Agustín (hoy Clínica Roca) y la Cruz Roja de Socorrismo en la playa. La primera, el Costa Canaria, como forjador de grandes profesionales que completaban lo profesional con la hospitalidad, los grandes dones del estrellato de cualquier hotel que se precie; la segunda, la Clínica, como salvadora de vidas y reparadora de huesos rotos como única en todo el Sur de la época ; la tercera, la Cruz Roja, por la valiosísima labor que desarrollaron en la vigilancia de nuestras playas para la seguridad de nuestros visitantes.

Una vez entrado en estas tres "casas" del lugar, es ineludible el mencionar a algunas de las personas que fueron sus "moradores" de la época y, comenzando por el Hotel Costa Canaria del cual el autor de este libro fue director durante 15 años (desde 1968 a 1983), debo mencionar y rendir homenaje, además de a su personal de la época, al que fue consejero delegado de HORESA, empresa explotadora de dicho hotel, DON José Barbero Fernández (q.e.p.d.) que siempre se distinguió por su comprensión para los problemas del hotel, con derroche de humanidad para los problemas relacionados con el personal -autorizó suprimir las jornadas partidas que eran un calvario para el personal de restaurante y cocina e instaurar el turno corrido, objetivo nunca alcanzado por los más recalcitrantes sindicatos- y por su profesionalidad turística acumulada a lo largo de toda una vida entregada al turismo en la agencia de viajes Wagon-Lits-Cook, cuya dirección ostentó largos años en Las Palmas capital. Difícilmente encontrará un director de hotel un consejero delegado que dé tanto oído a sus problemas y de tanta humanidad en sus soluciones, especialmente los concernientes al personal.

En lo tocante a la Clínica, no se puede visitar esta "casa" sin mencionar a ese maravilloso equipo que pasó por allí en aquellos duros años del inicio del turismo en el Sur. De los facultativos que la hicieron posible cito a Juan Martin Guerra, un histórico de la época y siempre actual en su entusiasmo de expandir la cultura y costumbres canarias a través de sus numerosos libros publicados, a Juan León, y a los ya fallecidos (q.e.p.d.), Antonio del Moral, Manuel Ojeda, Francisco Santana, Carlos Ojeda, Joaquín Homos y a DON Vicente, el insigne caballero de la medicina del Sur, aunque todos los que allí estuvieron en esa época tienen un muy merecido sitio en este escueto homenaje a la 'tripulación" de la Clínica San Agustín. Cabe reseñar y dejar constancia de ello que el autor de este libro debe su vida a la "tripulación" de esta Clínica cuando en el 1970 sufrió una perforación de estómago y los facultativos de turno lo reanimaron del colapso, dando tiempo a que la ambulancia de la Clínica, la única existente en el Sur, lo trasladara horas más tarde a la capital.

A la Cruz Roja de voluntarios (no pocos jóvenes canarios hicieron su "mili" en esta institución) hay que rendirle obligado homenaje por su ya citada labor de vigilancia de las playas del Sur cuando nadie se ocupaba de ellas y tengo que resaltar la labor inapreciable que en esta línea ejerció su encargado en jefe, el teniente Juan Campos Pineda, más tarde comisario jefe en San Bartolomé de Tirajana."

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