GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA

GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA

martes, 21 de junio de 2022

Cuando un hombre llora (Canto a la Mujer y, en especial, a la maltratada por su hombre)

                                                      

                ( La Monalisa. Pintura de Leonardo)           (Diamante “lágrima” )    (Hombre llorando. Pintura de 
                                                                                                                                                  Fausto Cacereño)

Musical:  "Mujer" de Pedro Infante

*

CUANDO UN HOMBRE LLORA

(Canto a La Mujer; especialmente, y en desagravio, a la maltratada por su hombre)

 

Cuando las lágrimas de un hombre

Caen sobre la Tierra,

Penetran hasta su mismísimo corazón

Y allí instaladas se quedan,

Erigiendo un trono de lágrima viril,

De amor y poesía,

Que siempre habrá tenido como motivación

Una Dama, su mirar....y su sonrisa.

 

Unos ojos que te dicen sí,

Incluso cuando enojados te miran,

Y que se clavan dentro de ti

Como una espina impregnada en  morfina,

Dejando en tu alma la huella

De esa Dama, su mirar y su sonrisa,

Como parte de tu ser

A lo largo de tu vida.

 

No dejará de ser afortunado

El hombre que en su vida encuentre....

Esa Dama, ese mirar...y esa sonrisa,

Porque todo lo demás sobre la Tierra,

Salvo la llamada de la sangre,

Además de la sincera amistad,

Es pura vanidad, soberbia, prepotencia y mentira.

 

Daniel Garzón Luna


domingo, 29 de mayo de 2022

La huelga de hostelería de diciembre de1978 en Gran Canaria: una historia de cine jamás rodada

 La huelga de hostelería de diciembre de1978 en Gran Canaria:  una historia de cine jamás rodada

Durante la dictadura del general Franco, que duró casi 40 años, no existió el derecho de huelga y, consiguientemente, las huelgas que se produjeron en dicho período fueron ilegales y reprimidas como tales.

Franco murió en el año 1975 y con su muerte España entró en un proceso de democratización y restauración de los derechos que durante la dictadura habían estado prohibidos como, por ejemplo, el derecho de huelga.

En consonancia con el levantamiento de la prohibición de las huelgas, se gestó en el seno de la hostelería a nivel nacional  -a través de los sindicatos-  una programación de huelga para las Navidades del año 1978 que tuvo como argumento no sólo la razón económica, que suele ser la motivación esencial de la mayoría de las huelgas, sino un fondo político como banco de prueba de la nueva libertad en el mundo del trabajo.

Consecuentemente, después de negociaciones entre el mundo empresarial y el del trabajo que no llegaron a fin positivo alguno, los sindicatos implicados, que fueron prácticamente todos los existentes en el momento, convocan una huelga general en el sector hotelero de toda Gran Canaria que comienza el día 22 de diciembre de 1978, llegando su negociación entre las partes hasta alcanzar un acuerdo el día 28 por la tarde del mencionado mes de diciembre. Este es el período neurálgico de ocupación hotelera de toda la temporada turística de invierno de Canarias por estar casi la totalidad de los hoteles al cien por cien de su capacidad alojativa.

Esta huelga era imparable pues era la primera huelga general legal que tenía lugar en España desde el fin de la guerra civil en 1939. Afectó a toda la isla, especialmente a los complejos turísticos del sur de Gran Canaria.

A la sazón yo ostentaba desde 1968 la dirección del Hotel Costa Canaria en San Agustín, Gran Canaria, que tenía una capacidad de 300 camas, pero en esa fecha, fin de año, había muchas camas extras de niños dado las vacaciones navideñas por lo que el número de clientes eran unas 350 personas; el personal del hotel lo componían 164 personas de las cuales solo cuatro entraron a trabajar, además de la orquesta, un conjunto sevillano de 5 personas, y 4 administrativos de la dirección general que no se sumaron por no ser empleados del Hotel. Esta situación se mantuvo así desde el día 22 al día 28 de diciembre en que, al anochecer, llegaron las partes negociadoras a un acuerdo y quedó desconvocada la Huelga.

Desarrollo del período de la huelga

Cuando el día 22 subí al hotel a las 6 de la mañana  -ya el día anterior se rumoreaba que habría huelga pero no estaba confirmado-  quedé estupefacto al ver que todo el personal, prácticamente, se quedó en la puerta del hotel y no entró a trabajar; el hotel con 350 personas que había que dar de comer, beber y atender en lo que toda persona necesita, sobre todo en un hotel. ¿qué hacer y por dónde empezar? En primer lugar, con la ayuda del Jefe de Servicios Técnicos, preparamos lo necesario en la cafetería para dar el desayuno a los clientes que comenzaran a bajar. Café, leche, pan (el panadero exterior funcionó), mantequilla y mermelada. Ese día no hubo más desayuno que ese.

En el curso de la mañana, y como quiera que no había vestigios de que la huelga en cuestión de uno o dos días terminara, reuní en mi despacho a una serie de clientes asiduos  -en esa época del año había siempre muchos asiduos-  y les puse al corriente de la situación y que necesitaba que cada uno de ellos formará un equipo de entre los clientes y que se hicieran cargo, con la autoridad y respaldo que yo como director les confería, de todos los departamentos del hotel imprescindibles para que todos los alojados tuvieran la mínima asistencia necesaria. Así se hizo, cada uno de ellos (hombres y mujeres) se escogieron un equipo de entre la clientela del hotel y no faltó la comida del almuerzo y la cena ni tampoco faltó el desayuno que quedó a mi cargo manual durante toda la huelga en cuya tarea me ayudó la esposa del embajador de España en Suecia, que se encontraba en el Hotel recuperándose de una operación, y la señora de un vasco cuya familia numerosa pasaba los fines de año en el Costa Canaria.


Mesa de despedida a la familia Bauschke, despedida habitual a los clientes asiduos, 6ª estancia (1979)

Las bebidas que se sirvieron en el restaurante durante las comidas fueron gratuitas pero bajo la vigilancia del "maitre" de comedor que fuesen servidas en vasos o copas pero no por botellas para evitar abusos. En lo que al bar se refiere se aplicó un descuento del 50% de los precios de la carta de bar para evitar un consumo de alcohol desmadrado.

Cómo es de suponer, la "maquinaria" chirrió en no pocas ocasiones durante los larguísimos 7 días de huelga, pues no faltaron los clientes que se resistieron a aceptar la autoridad de los "coroneles y coronelas" que estaban al mando de los departamentos pero en todo los casos actúe con una contundencia inequívoca y les dejé claro que estábamos en una situación de emergencia y tenían comida, bebida, ropa limpia colocada en los descansillos de los pisos y, además, orquesta y música y en tiempos de emergencia no se cambia nada que esté funcionando y si a alguno no le iba la disciplina tenía las puertas abiertas para marcharse.

A todo esto tengo que añadir que en el segundo día de huelga se produjo un incidente en los fogones de la cocina debido a un escape de gas y me vi obligado a tener que prohibir la utilización de los fogones par comidas calientes y que si querían hacer algo caliente como caldos o algo por el estilo tenían que utilizar el hornillo de la cafetería, por lo que sólo pudieron comer platos fríos durante toda la huelga.

"Revuelta" en cocina

Al "nuevo traje" de la formación de personal no tardó en estallarle costuras y la clienta que ejercía de "jefa" de cocina resultó ser de pronunciada autoridad y tuvo como consecuencia el rechazo de algunas mujeres de su equipo que, aprovechando la llegada al hotel como cliente el día 25 de un jefe de cocina alemán profesional, se presentó en mi despacho una comisión de las dirigentes de la "movida" en cocina, acompañadas de dicho jefe de cocina, pidiéndome que sustituyera a la "jefa" de cocina por este profesional, quien estaba dispuesto a hacerse cargo de la cocina.

Tuve que explicar a la comisión que con la "jefa" de cocina actual las 350 personas alojadas en el hotel estaban recibiendo sus comidas de almuerzo y cena puntualmente, y sin utilizar los fogones, durante los tres días que llevábamos de huelga  -el desayuno estaba a mi cargo con dos clientas ayudantes y el jefe de servicios técnicos-  y que, dándose la circunstancia que estábamos en una situación de emergencia, estaba totalmente fuera de lugar el hacer cambios en la organización en una situación semejante que estaba demostrado que funcionaba bien, por lo tanto, la "jefa" de cocina seguiría en su puesto inamovible a menos que ella me pidiera que la sustituyera por otra persona, lo que no ocurrió, por lo que siguió en el puesto hasta terminar la huelga.

A renglón seguido llamé a la "jefa" de cocina y le dije que sólo la sustituiría en el "cargo" si ella así me lo pedía y que prescindiera de las ayudantes reacias a aceptar su autoridad.

A pesar de la difícil situación, no se marchó ni un solo cliente del hotel durante los 7 días de huelga. Y por parte de la empresa, explotadora del hotel, sólo se presentó un día de los siete el consejero delegado acompañado del director general administrativo. Les acompañé al bar donde se tomaron una bebida, servida por un cliente, y me dijeron: "bueno, vemos que usted no tiene problemas" y se marcharon. Por parte de los servicios centralizados de lavandería y economato de la empresa explotadora del Hotel tengo que decir que me funcionaron bien, no faltó ropa ni géneros de comida. Debo añadir que el Hotel no recibió ni una sola exigencia de reducción de factura por parte de los turoperadores por indemnizaciones a  clientes suyos alojados en el Hotel durante la huelga  que reclamaran compensaciones.

El día 29 de diciembre por la tarde-noche, el hotel ya en marcha pues el personal entró a trabajar en "tromba", el director del Hotel Costa Canaria, aquejado de una gripe que arrastraba desde hacía días, se tuvo que meter en cama donde permaneció durante una semana con alta fiebre. 

Debo decir que, terminada la huelga, el Hotel siguió funcionando como si nada hubiera pasado.

Un vez recuperado de la gripe, me incorporé al trabajo y una de mis primeras decisiones fue el ofrecer una cena especial a todos los "coroneles y coronelas"- que aún no habían terminado sus vacaciones y se encontraban en el Hotel-  que hicieron posible que el Hotel siguiera abierto y funcionando durante los siete días de huelga.


Cena de agradecimiento a los "jefes de departamentos" que mantuvieron el Hotel Costa Canaria "andando" durante una semana sin personal (a mi derecha la "jefa de cocina")

El personal del Hotel, concentrado en la puerta de servicio del Hotel, tuvo que sufrir, avergonzados, la vergüenza de las incriminaciones de los clientes asiduos del Hotel, muy familiarizados con muchos de ellos debido a sus repetidas visitas en vacaciones, por haber dejado al director solo con el Hotel completamente a tope.

Puedo decir sin exagerar que esta fue la más relevante 'anécdota' que puedo contar de mi larga etapa como director de hotel.

 Foto histórica del Hotel Costa Canaria - Navidad de 1967 - Felicitación del personal a la clientela

 

 

domingo, 8 de mayo de 2022

DESDE MI ATALAYA (Minas de Riotinto, Huelva)

 DESDE MI ATALAYA


(Un Powerpoint de 111 diapositivas con música distinta en cada dia)
(Enlace deshabilitado)

Daniel Garzón Luna, (1945 o 46)


Maqueta FIEL de la aldea "La Atalaya"

Fuente de la maqueta: Página Web de Fernando Durán García


Aldea "La Atalaya", en la esquina izquierda, ya "tragada" por la mina totalmente

Mina a cielo abierto "Corta Atalaya" (Foto: año 1960)

*

MINERO


                         Minero y el legendario foco de carburo                 
  
*

Con tu foco de carburo

Todo un símbolo tu eres,

Ejemplo de los chavales

Que juguetones perennes,

Ya desde su tierna infancia

Juegan a ser mineros.

*

Chavales de corazón noble

Y coraje de mineros,

Que el olor a dinamita

Y el estruendo de barrenos,

Van haciendo poco a poco

Mineros de cuerpo entero.

*

Algún día no muy lejano

Marcharán al "Pozo Alfredo",

A bajar a las profundidades

De ese tremendo infierno,

Para arrancar de sus entrañas,

Un jornal, un sustento,

Dejando día a día retazos

De su vida en el agujero.

Lo mismo que antaño ocurriera

A sus padres... y a sus abuelos.

*

Minero... como escribió José María Morón ....

"No me llames por mi nombre...

Llámame sólo Minero".

*

Daniel Garzón Luna   


*

Monumento al Minero de Riotinto

(Plaza frente al Ayuntamiento de El Valle)

Casino de la Atalaya; más tarde "Hogar del Productor"

"Recuerdos" pasodoble  de Eduardo Aguilar


Mi visita en 1992 a lo que queda de lo que fue mi escuela
hasta los 12 años. 

La escuela "se salvó" de su destrucción
total como el resto de la aldea destruida en 1970 debido a
 su utilización como oficina por la empresa contratada para la
 demolición de la aldea; sus paredes es lo único que queda 
de lo que fue La Atalaya, la aldea minera más avanzada en
 diseño y funcionalidad de su tiempo.  



 
Muelle de Riotinto - descarga directa en los
barcos de los vagones de mineral

 El Muelle de Riotinto en Huelva entró en servicio en 1874 y cerró su actividad en 1975. Lo construyó la compañía minera Riotinto Company Ltd y se utilizó para la descarga directa del mineral, transportado por la vía férrea Riotinto/Huelva,  directamente a los barcos que atracaban junto al muelle. Este muelle fue la obra de ingeniería más avanzada de su época en el mundo en estos menesteres. Hoy se considera como una de las señas de identidad de Huelva y 'monumento' intocable.

Vía estrecha del ferrocarril Riotinto/Huelva


Vagón tolva (llamado "Moro") tarea diaria de un
minero-palero

Locomotora a vapor al uso en la época

El ferrocarril de Riotinto al puerto de Huelva comprende 83 Kms., fue construido para el transporte del mineral al Puerto de Huelva por la compañía "Riorinto Company Limited" y se inauguró en julio de 1875; va jalonando el Rio Tinto en toda su trayectoria, cruzándolo en su recorrido por el puente Salomón. En febrero de 1984 cerró su actividad. El Rio Tinto nace en la sierra de Padre Caro, Nerva, y desemboca en la Ría de Huelva fundiéndose con el Rio Odiel. Es un rio cuyas aguas lo conforman minerales tóxicos que imposibilitan la vida animal en  ellas. Ha sido merecedor de numerosos estudios por parte de científicos por lo que pudiera ser o haber sido la naturaleza en Martes.  

Puente de Salomón a través del Rio Tinto

 "Nerva"    Pasodoble de Manuel Rojas Tirado

viernes, 22 de abril de 2022

Daniel Garzón Luna: mis libros electrónicos publicados

 

LIBROS ELECTRÓNICOS: Hacer clic sobre el título del libro para su descarga gratuita




 







GIBRALTAR... ¡POR SIEMPRE GIBRALTAR! (2014)

(En proceso de actualización; enlace de descarga deshabilitado)



 


LA QUIEBRA DE LOS DOS GRANDES CONCEPTOS ECONOMICOS DEL SIGLO XX (Abril 2013)




LOS REFUGIADOS SIRIOS: la prueba humanitaria que la Europa de los Mercaderes (la UE) no ha resistido (Abril 2016)


Cómo iniciar un proyecto hotelero en Gran Canaria y pudrirse en el desierto (Octubre 2018)




PRE-PRÓLOGO de la Segunda Parte del libro: "Cómo iniciar un proyecto hotelero en Gran Canaria y pudrirse en el desierto", en preparación. (Clic aquí para descargar el PRE-PRÓLOGO)

DESDE MI ATALAYA

(Un Powerpoint de 111 diapositivas con música distinta en cada dia)
(Enlace deshabilitado)

Daniel Garzón Luna, (1945 o 46)


Maqueta FIEL de la aldea "La Atalaya"

Fuente de la maqueta: Página Web de Fernando Durán García


Aldea "La Atalaya", en la esquina izquierda, ya "tragada" por la mina totalmente

Mina a cielo abierto "Corta Atalaya" (Foto: año 1960)

*

MINERO


                         Minero y el legendario foco de carburo                 
  
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Con tu foco de carburo

Todo un símbolo tu eres,

Ejemplo de los chavales

Que juguetones perennes,

Ya desde su tierna infancia

Juegan a ser mineros.

*

Chavales de corazón noble

Y coraje de mineros,

Que el olor a dinamita

Y el estruendo de barrenos,

Van haciendo poco a poco

Mineros de cuerpo entero.

*

Algún día no muy lejano

Marcharán al "Pozo Alfredo",

A bajar a las profundidades

De ese tremendo infierno,

Para arrancar de sus entrañas,

Un jornal, un sustento,

Dejando día a día retazos

De su vida en el agujero.

Lo mismo que antaño ocurriera

A sus padres... y a sus abuelos.

*

Minero... como escribió Morón ....

"No me llames por mi nombre...

Llámame sólo Minero".

*

Daniel Garzón Luna   


*

Monumento al Minero de Riotinto

(Plaza frente al Ayuntamiento de El Valle)

Casino de la Atalaya; más tarde "Hogar del Productor"

"Recuerdos" pasodoble  de Eduardo Aguilar


Mi visita en 1992 a lo que queda de lo que fue mi escuela
hasta los 12 años. 

La escuela "se salvó" de su destrucción
total como el resto de la aldea destruida en 1970 debido a
 su utilización como oficina por la empresa contratada para la
 demolición de la aldea; sus paredes es lo único que queda 
de lo que fue La Atalaya, la aldea minera más avanzada en
 diseño y funcionalidad de su tiempo.  




 


 



sábado, 13 de noviembre de 2021

¿Por qué el Soldado Regular lleva hoy colgando parte de los flecos de la faja? He aquí la razón:

 

¿Por qué el Soldado Regular lleva hoy colgando parte de los flecos de la faja? He aquí la razón:

Bandera de Regulares de Tetuán Nº 1; la Unidad militar más galardonada del Ejército de España; ostenta 26 laureadas.

*

Anécdota de una vivencia de un soldado del Regimiento de Regulares de Tetuán nº 1 que perdura en la uniformidad de los Regimientos de Regulares desde el día de los hechos (1964) hasta la actualidad (2021), 57 años  después.

Para comenzar, debo hacer un corto recorrido a vuelapluma del porqué yo hice el servicio militar, a la sazón obligatorio para todo español, y no me libré de hacerlo cuando pude hacerlo legalmente.

El período de "entrada en caja" como recluta para hacer el servicio militar obligatorio me cogió a mi trabajando en Alemania como camarero en un hotel en Colonia  -corría el año 1960-   y me acogí a la ley de prórroga militar que permitía permanecer en el extranjero hasta la edad de 30 años, con dos meses de estancia en España cada año, y la obligatoriedad de notificar al consulado correspondiente los posibles cambios de residencia durante el período de la prórroga, pasando a los 30 años a la reserva y poder volver a residir en España sin hacer la "mili". La Jura de la Bandera la hice en el Consulado de Duseldorf, con otros mozos en mi situación en Alemania, donde el cónsul nos ofreció un vino español para celebrar el evento.

Más tarde, estando a la sazón trabajando como camarero en el grill del  prestigioso hotel "Westbury Hotel" en la famosa calle Bond Street de Londres, decidí renunciar a la prórroga y hacer la "mili" en España; corría el año 1962. (¡Menudo empute se cogió el jefe de personal del Hotel cuando le presenté mi dimisión porque le había costado sudores el conseguir mi permiso de trabajo del Home Office, argumentando mis conocimientos de idiomas,  en una época en la que regresaban a Londres sin empleo numerosos camareros británicos de la costa por fin de temporada!)

Por ser residente a la sazón en Londres entré en la Caja de Reclutas de Bilbao y recibí de Capitanía de la Región Militar de Bilbao, vía valija diplomática que me entregó en la embajada de España en Londres el propio embajador   -muy extrañado y lleno de curiosidad el hombre que un sujeto menudo que trabajaba de camarero en Londres recibiera vía valija diplomática un sobre cerrado de un alto mando del Ejército español-  en cuya carta se me notificaba que había sido destinado, en el habitual sorteo de destino de los nuevos reclutas, al Regimiento de Regulares de Tetuán nº 1, con sede en Ceuta, y la fecha en la que me debía presentar en la Caja de Reclutas de mi lugar de residencia en España para ser trasladado a mi Regimiento.

Regulares de Tetuán Nº 1 con su bandera, la más galardonada del Ejército Español con 26 leureadas

Me presenté en la fecha que se me indicaba en la Caja de Reclutas de Huelva, provincia en la que residía en España, y se me entregó el correspondiente pase ferroviario para que me presentase en el cuartel de transeúntes de Algeciras, donde fui recogido por un transporte de Regulares que me llevó al campamento de Facinas, Cádiz, lugar en la que mi Regimiento hacía el período de instrucción.

Mi paso por el Ejército tuvo tres fases, a saber:

Primera fase: Período de instrucción en Facinas; duro, como todos los períodos de instrucción de otras unidades aunque, tal vez, algo más duro por tratarse de fuerzas especiales.

Segunda fase: destino de mecanógrafo en la Primera Oficina del Regimiento en Ceuta, por méritos propios, sin recomendación alguna. (Aprendí desde muy joven el método ciego de escribir a máquina que me dio gran velocidad de escritura)

 Tercera fase: Traductor de alemán a las órdenes directas del Capitán General del Ejército del Norte de África Ramón Gotarredona Prats, en la secretaría del General, adscrito a la compañía de destinos de Capitanía. Durante esta fase se produjo el incidente que dio lugar a la "anécdota" de los "flecos colgando" de la faja de las Unidades de Regulares.

Capitanía del Ejército del Norte de África en Ceuta

Teniente General Ramón Gotarredona Prats

Capitán General del Ejercito del Norte de África (se retiró del Ejército en l964 a los 66 años; murió el 14-10-1968 en el Hospital Militar de Palma de Mallorca)

Cuartel de Regulares de Tetuán nº 1 en Ceuta

El porqué el soldado Regular de la imagen se convirtió en protagonista involuntario del incidente que originó la consolidación de los "flequillos colgando" de la faja del soldado Regular

La leyenda de la "mili" española pinta generalmente al recluta atribulado ante la entrega por Vestuarios de uniforme demasiado grande, por lo general. No es tal leyenda, en cierto modo; suele ocurrir con frecuencia que el recluta recibe ropa demasiado grande, situación ésta que él suele solucionar recurriendo al compañero sastre que por poco dinero le arregla el uniforme más o menos a medida. A todo soldado le gusta lucir el palmito con orgullo.

En el caso del soldado que vemos en la imagen, mi caso, no fue una excepción; recibí un uniforme una o dos tallas más grande de lo que necesitaba. No obstante, pensé que si el Ejército me vestía de esa manera no había ninguna razón para que yo gastase mis escasos recursos en arreglarme el uniforme; por tanto, y como se puede apreciar en la foto, era un soldado Regular pero sin su chulería clásica, un poco payaso.

A todo esto, fue destinado a la Capitanía General del Norte de África el Teniente General Ramón Gotarredona Ptras, como Capitán General. Este hecho originó una cierta conmoción en la oficialidad del Ejército del Norte de África porque era sobradamente sabido su rectitud y exigencia con la oficialidad, como dejó prueba de ello a su paso por Canarias como Capitán General de Canarias, por lo que todas las unidades se aprestaron a endurecer la disciplina de sus unidades en previsión de lo que podría venir. No obstante, y según Radio Macuto  de la época, el General podía no incorporarse al mando del Ejército del Norte de África porque su estado de visión era muy pobre y se encontraba sufriendo una operación de la vista. Esta noticia trajo una cierta esperanza a la oficialidad de que se retirase del Ejército, si la operación no resultaba satisfactoria y dado su edad, y no se incorporara al puesto de Capitán General.

No fue así y el Teniente General Gotarredona se incorpora a la Capitanía General del Ejército del Norte de África. ¿Consecuencias inmediatas? La oficialidad de la Plaza de Ceuta dejó de verse por la calle en horas de trabajo, bien en oficina o en el campo de entrenamiento. Se endureció la revista a la tropa a la salida del paseo cotidiano de las tardes pues a todos los coroneles de las unidades de Ceuta les preocupaba que la vigilancia en las horas del paseo pudiese anotar algún incumplimiento en la uniformidad de sus soldados  y que el oficial de vigilancia, que reportaba al General todos los días a primera hora de la mañana con las incidencia en la vigilancia del día anterior, le diera cuenta de la incidencia. Regulares no fue una excepción en el reajuste disciplinario y el uso de flecos colgando en la faja, que cada soldado solía utilizar a criterio como siempre, pasó a ser recogido obligatoriamente, rompiendo así con la tradición de parte de los flecos sueltos de los Regulares, según el espíritu chulesco de cada soldado Regular.

A todo esto, Capitanía pasa una orden a todas las Unidades en Ceuta y Melilla que los soldados que sepan alemán sean enviados a Capitanía al objeto de sufrir un examen del idioma. Entre los soldados que fueron enviados de distintos Regimientos me encontraba yo que fui examinado por un Teniente Coronel de Estado Mayor y aceptado como traductor del General a sus órdenes inmediatas, pasando a ejercer mi cometido de traductor en la secretaría particular del General y adscrito a la Compañía de Destinos de Capitanía.

 En esta secretaría se encontraban un Sargento de Estado Mayor, dos mecanógrafos, Alfredo y Tomas, y los tres Tenientes Coroneles que acompañaban al General en todas sus salidas a la Plaza que eran diarias, comenzando siempre por la visita al Hospital Militar donde se interesaba de forma individual por la situación de cada soldado hospitalizado; le solía seguir la visita al campo de ejercicios donde observaba toda la actividad y donde solía premiar con un permiso especial al soldado que destacase en la ejecución de los ejercicios, que no eran precisamente ejercicios de salón. Aparte de estas visitas casi obligatorias, no estaba descartado la visita inesperada a alguna Unidad, en el momento del rancho especialmente.

De los tres Tenientes Coroneles ayudantes, el Teniente Coronel Troncoso es el que solía redactar al mecanógrafo Alfredo, rapidísimo con la máquina, todas las órdenes que emanaban del General.

Al Teniente Coronel Troncoso, sin ser del Arma de Regulares, pareció hacerle daño a la vista mi desgarbado uniforme de Regulares y ordenó al Capitán de la Compañía de Estado Mayor, a la que yo había sido adscrito, que el sastre de la Compañía me acondicionara el uniforme en consonancia con mi hechura. Cosa ordenada y hecha: aquel mismo día el sastre de la Compañía me arregló el uniforme y me convirtió en un soldado Regular como mandan los cánones.

 El Teniente Coronel Troncoso quedó satisfecho con el nuevo soldado Regular que, aparte del arreglo del uniforme, llevaba los flecos de la faja recogidos como todos los demás Regulares del Regimiento. No le agradó al Teniente Coronel la visión del soldado lechuga  -faja apretada sin flecos colgando-  y me dijo que los Regulares siempre han llevado parte de los flecos de la faja colgando y que yo así me la pusiera. Así lo hice ese mismo día: parte de los flecos colgando. ¡El lío de los flecos recogidos o colgando ha comenzado!

Soldado Regular histórico, flecos colgando

Esa misma tarde, en mi habitual paseo por la calle Real de Ceuta junto con Alfredo y Tomás  -los tres disponíamos de un pase especial firmado por el propio General que nos permitía pasear por Ceuta fuera de las horas de paseo-   fui parado por la Vigilancia y conminado a recogerme los flecos de la faja; mis argumentos de que el Teniente Coronel Troncoso, Ayudante de Campo del General, me había dicho que los flecos tienen que ir colgando no sirvieron de nada; el Cabo Primero fue tajante en que tenía que recogerme los flecos. Como no había duda en la actitud del Primero de que tenía que obedecer, recogí los flecos.

Pase firmado por el General para pasear fuera del horario de paseo

El Oficial de Guardia de la Vigilancia reportó a la mañana siguiente esta incidencia del día anterior al General y poco después me llama el General a su despacho y me preguntó qué pasó el día anterior con la Vigilancia. Le conté que llevaba los flecos colgando porque así me lo había dicho el Teniente Coronel Troncoso y que la Vigilancia no quiso saber del asunto y me obligó  a recoger los flecos. Ahora se producen las palabras claves por parte del General: "Daniel vuelve a llevar los flecos colgando y si te vuelve a molestar la Vigilancia les dices que llevas los flecos colgando porque así te lo he ordenado yo"

Ese mismo día, en mi paseo habitual de la tarde acompañado de Alfredo y Tomas  -casualmente ese día le tocaba vigilancia a mi Regimiento-,   encontrándonos paseando por la calle Real de Ceuta, corazón de la vida de la ciudad por las tardes, se nos acerca una pareja de la Vigilancia, soldado y cabo Primero, y el Primero me ordenó recoger los flecos de la faja; le dije lo que me dijo el General, que era orden suya que llevara los flecos colgando y que si me molestaba la Vigilancia les dijera que  era orden suya. No quiso saber nada el Primero de lo de una orden del General e insistió en que me recogiera los flecos. Volví a negarme con el mismo argumento, el Primero se excitó y me mandó ponerme de espaldas a la pared y mandó al soldado a buscar al Oficial de Guardia.

A todo esto, numerosos ceutíes que iban a sus quehaceres comenzaron a pararse y presenciar la escena, inusitada en una ciudad de tropa tan disciplinada como Ceuta, viendo a un soldado puesto contra la pared en plena calle.

Después de una larga espera contra la pared mientras encontraban al Oficial de Guardia, apareció el Oficial con todos sus arreos, sable y más colgantes, un Alférez de los universitarios que hacían la "mili" por fases, quien inmediatamente me conminó a que me recogiera los flecos de la faja; le repetí al Oficial lo que antes le había dicho al Primero, que era una orden del General y que yo no desobedecía una orden del General; no se dio por satisfecho el Oficial con mi respuesta y me volvió a conminar a recogerme los flecos, a lo que yo me negué nuevamente con el mismo argumento; nuevamente, y por tercera vez y cada vez más contrariado, el Oficial me conmina a recogerme los flecos de la faja y mi instinto de conservación me dijo   -recordando aquello que es lo único, tal vez, que sabe el soldado del Código Militar: "la insubordinación se castiga en el acto y con los medios disponibles"-   que la situación no era para bromas ante un Oficial novato y que mejor obedecer. Obedecí al Alférez pero con la mención que él me obligaba a desobedecer una orden del General. Así terminó esa tarde la historia de los flecos colgando de un Soldado Regular en la calle principal de Ceuta.

No obstante, y como no podía ser de otra manera, esta historia no terminó ahí.

A la mañana siguiente, después de que el Oficial de la  Vigilancia del día anterior en el que tuvo lugar el incidente hubiese dado su informe de las incidencias del día al General  -nunca supe cuál fue el diálogo entre el Oficial de la Vigilancia y el General, lógicamente, pero me habría encantado saberlo-, el Teniente Coronel Troncoso dicta al mecanógrafo Alfredo la siguiente orden  -palabra más o menos-  del General: "A partir del día de la fecha todas las Unidades de Regulares llevarán colgando parte de los flecos de la faja".

Este incidente tuvo lugar en el año 1964 y hoy, 57 años después, aún sigue el Soldado Regular luciendo parte de los flecos de su faja colgando, chulescamente,  nada de Regular lechuga. (atado como una lechuga)-

Quiero terminar diciendo que esta historia no la cuenta este viejo de 83 años que relata una batallita de sus tiempos de "mili", es un hecho real que todos los días pueden comprobar los ceutíes y melillenses por las calles de sus respectivas ciudades, ciudades en las que están destinadas estas Unidades, así como los madrileños en el desfile del 12 de Octubre en el que Regulares se distingue por el colorido de su uniforme y porte en el desfilar...¡con los flecos de la faja colgando!

Carta manuscrita de mi General desde su retiro en Ibiza

                                                 Teniente General Ramón  Gotarredona Prats 

Desde estas líneas quiero rendir póstumo homenaje a ese gran General que con sus órdenes, dictadas en mi presencia como oyente mudo, tan alto dejó en mi ánimo mi sentir sobre el Militar Español.

                                                                                                                                   

                                                              Enlace : La muerte no es el final (vídeo)

   

Daniel Garzón Luna
Soldado de Regulares  de Tetuán Nº1 (reemplazo 1963/64)
Foto: terraza del otrora "Bar Garzón", El Valle, Riotinto, Huelva

                                          Desfile en Madrid el Día de la Hispanidad 12-10-2021


Regulares de Tetuán Nº 1 - desfile en Madrid, Día de la Hispanidad, 12-10-2021
Flecos colgando


Regulares de Ceuta, faja roja, flecos colgando


Regulares de Melilla, faja verde, flecos colgando