GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA

GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA

viernes, 7 de octubre de 2011

DERRIBAR LAS LEYES QUE FRENAN LA CONSTRUCCIÓN TURÍSTICA, DICE JERÓNIMO SAAVEDRA

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DERRIBAR LAS LEYES QUE FRENAN LA CONSTRUCCIÓN TURÍSTICA, DICE JERÓNIMO SAAVEDRA

Jerónimo Saavedra, socialista individualista y no muy dado al seguidismo que caracteriza al gran mogollón de los políticos curtidores del desbarajuste que impera en la actualidad en la Piel de Toro e Islas adyacentes, ha vuelto a poner sobre el tapete la palabra maldita de la que los bien retribuidos hombres de ‘la cosa’ pública huyen como de la peste: LA CONSTRUCCIÓN TURÍSTICA. Se pueden contar con los dedos de la mano los políticos grancanarios que abiertamente, con luz y taquígrafo, delante de los micrófonos o las pantallas de televisión, tienen las agallas de decir al sufrido pueblo grancanario que hay que volver a abrir la mano en toda su extensión a la construcción de hoteles en Gran Canaria porque el crecimiento económico de nuestra Isla se limita al crecimiento de los sectores económicos TURISMO/CONSTRUCCIÓN como única salida posible a la situación de penuria económica, salida que será lenta, muy lenta porque se ha torpedeado y parado en seco la iniciativa privada en la línea de nuevos proyectos turísticos; el devolver nuevamente la confianza a los inversores tardará meses, muchos meses. Aparte del binomio Turismo/construcción, no tenemos ningún otro sector económico que esté en situación de crear puestos de trabajo en Gran Canaria de forma significativa, tanto si se trata de la agricultura, la pesca, la industria en general, el comercio o lo que se quiera escoger como nueva fuente de creación de empleo.

Ahora puede que se presente la siguiente pregunta: ¿Se puede saber qué es lo que le pasa a Jerónimo Saavedra con esto de derribar las leyes que frenan la construcción turística? ¿Acaso le es ajeno que su partido, el Partido Socialista Canario, es un defensor a ultranza del “ni una cama más” y del “crecimiento cero”? ¿No es el PSC uno de los partidos canarios que postulaban el recurso ante el Constitucional de la Ley de Medidas Urgentes con el argumento de que iba a permitir, la dicha Ley, que toda la Isla se llenara de hoteles? ¿Dónde quedaron los asesores turísticos del PSC que no pidieron que el Parlamento devolviese la Ley al Gobierno, no precisamente porque fuese a permitir que la Isla se llenara de hoteles, ‘gesta’ inversora imposible de materializar, sino porque con esa Ley, ese adefesio de Ley, estaba cantado que en Gran Canaria no se levantaría ni un solo hotel al amparo de las disposiciones en ella contenidas, más propias de la Yugoslavia de Tito que de una Comunidad Autónoma encuadrada en un régimen de libre mercado, y todo ello con la repercusión demoledora que ha tenido en la creación de puestos de trabajo. Por citar un ejemplo de lo absurdo de esta Ley cito que el pretender que la única posibilidad de construir un hotel de nuevo cuño en Canarias tiene que ser de una categoría superior a cinco estrellas y como hotel escuela, además de con un porcentaje determinado de alumnos en plantilla previa formación a cargo de la empresa inversora, sometido a unos controles de la Administración que incluso contempla el cierre del establecimiento ante infracciones graves -infracciones a determinar por el funcionario de turno, claro- es un insulto a la mentalidad pragmática empresarial y a los conceptos del libre mercado. La prueba de la efectividad de esta Ley es que no se ha construido hasta la fecha ni un solo hotel en Canarias de estas características en los dos años largos de vigencia de la Ley y es una aberración de lo racional el mantenerla numantinamente muy a sabiendas que con ello se sigue manteniendo cerrada la única puerta que puede meter un poco de aire fresco en la reactivación económica de Canarias. La pretensión de conseguir esa necesaria reactivación económica de la mano de la rehabilitación de la planta extrahotelera obsoleta es una quimera pues nadie invierte en obras en camas turísticas que no tienen mercado y, consecuentemente, no hay posibilidades de amortizar lo invertido y repartir beneficios. Por otro lado, no hay un solo banco que se arriesgue a dar créditos a este tipo de negocio en la actualidad y sin crédito bancario no hay rehabilitación.

Pero volviendo al motivo de este artículo que es don Jerónimo y sus declaraciones a la prensa, tengo que decir que una vez más don Jerónimo pone el dedo en la llaga e insta a la clase política a que se abra un debate sin cobardías en la que una vez por todas se ponga sobre la mesa que las realidades de nuestra economía son las que son y las que han hecho posible el crecimiento del bienestar en Gran Canaria ha sido el binomio turismo/construcción, y, por tanto, si este dúo es el único que puede sacar a Gran Canaria del atolladero, ha llegado el momento de ponerle alfombra real y abrirle todos los caminos -“derribar las leyes que frenan la construcción turística”, como dice don Jerónimo- que puedan permitir que su pulso vuelva a latir y haga renacer la esperanza para esos 330.000 parados que no dejan de mirar a sus gobernantes en la esperanza de que dicten las resoluciones que limpien el panorama económico de burocracia y de leyes obstruccionistas e innecesarias a que haya lugar para que los emprendedores, los empresarios, puedan asumir riesgos sin saltos en el vacío en la creación de empresas que den solución a sus problemas de falta de puestos de trabajo.

Por otra parte, y siguiendo con lo acertado de las exigencias de Saavedra sobre el derribo de obstáculos para que nuestra economía crezca, debo mencionar que la congelación del crecimiento de nuestra oferta turística no sólo ha significado un tremendo drama a todas las familias que ven a sus miembros en las listas del paro, algunas con todos ellos en lista, sino que hay que sumarle otro hecho que ya tiene consecuencias demoledoras para nuestra industria turística: LA MERMA DE NUESTRA COMPETITIVIDAD EN LOS MERCADOS INTERNACIONALES. Gran Canaria ha visto su crecimiento de camas turísticas en hoteles de 4 y 5 estrellas reducido a la nada a consecuencias de las sucesivas moratorias al crecimiento turístico de nuestros sucesivos Gobiernos canarios y en la actualidad ha sido totalmente desbancada en su oferta de calidad por destinos turísticos competidores nuestros, como pueden ser Turquía, Egipto, el Norte de África y también en nuestras propias Islas como Tenerife, por ejemplo. Hemos estado parados viéndolas venir y ‘sacralizando’ el suelo ajeno y nos han adelantado por todas partes en competitividad y calidad de la oferta. Nuestra oferta de calidad se ha quedado reducida a muy escasas camas para poder competir con éxito con lo que en los últimos años ha entrado en el mercado.

Por tanto, don Jerónimo, sin ser de la rama del turismo, ha ejercido lo suficientes años en puestos del más alto nivel para saber muy bien que los 330.000 parados de Canarias no tienen ninguna salida si se sigue con la fijación política de ‘sacralización’ del suelo ajeno, la única ‘materia prima’ que hoy puede crear actividad económica en Canarias. Por supuesto que don Jerónimo también es consciente, sin ser hotelero, repito, que cuando un periódico local dice que “LOS NUEVOS MERCADOS PIDEN MÁS CAMAS DE CINCO ESTRELLAS”, como decía ayer a toda página el diario de papel CANARIAS7, es que Gran Canaria ha perdido el tren en la construcción de camas hoteleras de calidad que le permitiera absorber y fidelizar el gran flujo de clientes que buscan un destino alternativo al Medio Oriente y al Norte de África. Saavedra no es hotelero pero sabe muy bien que es una locura el limitar el crecimiento económico con medidas artificiales y de pura demencia el forzar el crecimiento cero, sobre todo cuando se está inmerso en un proceso de crisis mundial, como ha hecho Canarias en el 2009 con la Ley de Medidas Urgentes.

CONCLUSIÓN:

No hace falta mencionar que apoyo totalmente el postulado de don Jerónimo de quitar obstáculos a nuestro crecimiento turístico por la simple razón que es una postura que he mantenido mucho antes de que se aprobara la Ley de Las Directrices o Moratoria Turística por nuestro Parlamento en el 2003. De forma repetitiva he publicado comentarios en la línea de que el sector turístico canario, especialmente el grancanario, debe entrar de una vez por todas en la línea de sosiego donde impere la ley de la oferta y la demanda y se aleje definitivamente del permanente intervencionismo en su desarrollo que ha sido, en la mayoría de los casos, la razón básica de nuestros desequilibrios de mercado; además, el posicionamiento político de pretender satisfacer la demanda del mercado de cuatro y cinco estrellas con una oferta de camas extrahoteleras rehabilitadas es una quimera más propia de cuentos de hadas que de realidad de mercado. Las camas extrahoteleras existentes en Gran Canaria, la inmensa mayoría, ya tuvo su época y esa época ya pasó. Hoy sólo le queda la salida de orientar su comercialización hacia el turismo de salud, siempre que mejoras propias y de las infraestructuras de sus entornos lo hagan viable; de lo contrario seguirá extendiéndose la ‘marea’ del uso residencial por toda la zona turística antigua. Por consiguiente, un rotundo sí al “DERRIBO DE LAS LEYES QUE FRENAN LA CONSTRUCCIÓN TURÍSTICA”, como postula Jerónimo Saavedra.

Las Palmas de Gran Canaria, 7 de octubre de 2011.

jueves, 6 de octubre de 2011

ISRAEL: DORMIR CON LA METRALLETA DEBAJO DE LA ALMOHADA

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ISRAEL: DORMIR CON LA METRALLETA DEBAJO DE LA ALMOHADA

"When we take a walk, we are three - you and me and the next war" (Hanoch Levin, 1968).(Cuando damos un paseo somos tres: tú, yo y la próxima guerra)

Últimamente vuelve a ser el Medio Oriente el epicentro del interés mundial porque el mundo, todo el mundo comenzando por la casta política hasta el humilde hombre de la calle, ha tomado conciencia que la mayor posibilidad de una guerra nuclear a escalas incontrolables se encuentra en el Medio Oriente, en Israel y el mundo musulmán que lo rodea. Es una normalidad que la palabra guerra se encuentre a diario en la prensa de Israel, no como una mera referencia al pasado sino como una posibilidad permanente y una realidad a muy corto plazo. El reloj corre desde hace tiempo en contra de Israel que será vencida por el tiempo y por los acontecimientos que éste vendrá arrastrando, incluso si no se originara una nueva confrontación armada entre Israel y el mundo musulmán que le rodea, que, en cuyo caso, le traería consecuencias devastadoras dado el grado de sofisticación que los ingenios bélicos pueden poner en escena sin que para ello tengan que entrar en acción armas nucleares.

Sí, no hay la menor duda que el ‘reloj de arena’ se encuentra en una fase de trasiego que va marcando el tiempo que le queda a Israel para encontrar una salida airosa a sus conflictos con el mundo musulmán, especialmente el árabe, y sentar las bases de una convivencia pacífica en el Medio Oriente que cuente con el más absoluto respaldo de la comunidad internacional, la cual debería asumir un apoyo sin fisuras a la seguridad de Israel, caso de que Israel tuviese necesidad de ese apoyo bélico y si ese escenario se produjese. Por supuesto que esa misma garantía de seguridad tendría que ser contemplada para el Estado palestino a instaurar.

El actual Gobierno de Israel debe bajar al ‘parquet’ de la calle y entrar en la nueva era de realismo en la que ya se discute, incluso, si la velocidad de la luz no ha sido sobrepasada por el neutrino y asumir que un Estado de seis millones de habitantes no puede sobrevivir con éxito en el tiempo rodeado por naciones hostiles a Israel -que suman cientos de millones de habitantes, que respaldan la reclamación palestina de un Estado palestino, además de la población árabe-israelí cada día creciente en Israel- .con el único respaldo fiable en el mundo de los EE.UU. El Gobierno de Netanyahu debe desistir de sus quimeras históricas del Gran Israel y dar los pasos necesarios para que las conversaciones de paz con los palestinos se reinicien teniendo como punto de partida las fronteras de 1967, fronteras incluso asumidas por su mayor valedor en el mundo, los EE.UU de América. Netanyahu y su Gobierno, especialmente el ala ultramontana en la que se encuadra Feiglin, así como el partido radical de derechas Yisrael Beytenu de Avigdor Lieberman con el que gobierna en coalición, deben tener claro que esta oportunidad puede ser la última gran oportunidad para que Israel negocie desde una posición de fuerza sobre cuál debe ser su futuro en los años venideros. Ha llegado el momento de negociar de verdad, no más farsa, no más fotos vendedoras de imagen política para la galería; Netanyahu debe reconocer que su política de prepotencia ha hecho fracasar la mediación de su ‘Gran Hermano Americano’, la Administración Obama, en la solución del conflicto y que, debido a ello, han entrado en escena otras fuerzas que, sin duda, no serán tan comprensibles con la dialéctica de su Gobierno, especialmente Rusia, y exigirán concesiones razonables y realizables en el tiempo, todo ello, claro está, si la palabra paz está llena de contenido y no si es utilizada simplemente como una palabra más del discurso negociador que, intencionadamente, se sabe que no hay voluntad de llevar a buen término.

No hay la menor duda, ha llegado la hora de Israel, la hora de que se planten las bases para consolidar un acuerdo de paz respaldado por toda la comunidad internacional; un acuerdo de paz y convivencia que contemple los dos Estados, el judío y el palestino, dentro de unas fronteras negociadas y aceptadas por las dos partes interesadas, que marquen el comienzo de una Nueva Era que implique que las buenas relaciones entre los vecinos no obligue más a tener que ‘DORMIR CON LA METRALLETA DEBAJO DE LA ALMOHADA’. o a que “cuando tú y yo salgamos de paseo no iremos con otra guerra en lontananza como tercer acompañante”

"When we take a walk, we are three - you and me and the next war" (Hanoch Levin, 1968).

Las Palmas de Gran Canaria, 6 de octubre de 2011.

A continuación inserto el enlace que le llevará al artículo de Gideon Levy publicado en el diario israelí “Haaretz.com” el 06-10-2011 y del cual he sacado la cita de Hanoch Levin que incluyo en este artículo. Recomiendo su lectura pues ‘retrata’ con el realismo y la crudeza que le es habitual una incuestionable realidad israelí de la actualidad.

You and I and the next Yom Kippur War - Haaretz Daily Newspaper | Israel News

domingo, 2 de octubre de 2011

EPIDEMIA DE MALAS IDEAS......(MUY AGUDA EN CANARIAS)

EPIDEMIA DE MALAS IDEAS……..(MUY AGUDA EN CANARIAS)

Canarias, especialmente Gran Canaria, está atravesando una larga etapa de años de estancamiento en su crecimiento económico que ha arrojado a las listas del paro la estremecedora cifra de unos 330.000 individuos, un 30% aproximadamente de su población activa. Por supuesto que la crisis económica generalizada ha tenido algo que ver en este estancamiento de la economía canaria pero, no obstante, no es la razón básica de ese estancamiento; la razón fundamental del parón del crecimiento económico de Canarias radica en el despiadado intervencionismo que sucesivos Gobiernos canarios han practicado sobre la economía a través de leyes y disposiciones que han convertido las Administraciones canarias en una verdadera jungla burocrática que resulta insalvable para quienquiera que pretenda involucrarse en inversiones en Canarias, especialmente, repito, en Gran Canaria.

Como leyes determinantes que han cercenado el crecimiento económico de Canarias podemos citar la “Ley de Directrices” de 2003, llamada la “Moratoria Turística”, que congeló todo crecimiento de la oferta turística canaria y se prolongó hasta el 2009, año en que fue sustituida por la “Ley de Medidas Urgentes”, una repetición de la “Ley de Directrices” en plena crisis internacional, en lo que al desarrollo turístico se refiere, con algunas excepciones de desarrollo de muy escaso realismo en la práctica y, por tanto, nulas. Esta última ley sigue estando en vigor en el día de la fecha y sigue manteniendo el crecimiento económico estrangulado y la tasa de paro se mantiene casi inalterable en unas 330.000 personas.

¿Qué las leyes relacionadas con el turismo y el territorio que han venido saliendo en los últimos años del Parlamento de Canarias, especialmente las dos citadas en el párrafo anterior, estaban cargadas de buenas ideas? Es posible que las ideas fueran buenas pero los resultados en las dos últimas décadas, especialmente para Gran Canaria, han sido demoledores por lo que no se puede llegar a otra conclusión más a que las leyes no han sido buenas y las ideas que las han sustentado han sido pésimas, ya que las citadas leyes congelaron y cercenaron el desarrollo de los sectores TURISMO/CONSTRUCCIÓN, las dos actividades fundamentales de la economía canaria, ligadas al suelo, que ha redundado en que la tasa de paro ronde el 30% de la población activa y que Gran Canaria haya perdido el liderazgo como destino turístico de primer orden en invierno por falta de suficiente oferta hotelera de calidad que pudiera competir con la abrumadora oferta de Turquía, Medio Oriente, el Norte de África e incluso Tenerife. Podemos aseverar sin margen de error alguno, pues ahí están los datos que hablan por sí solos, que Canarias ha sufrido, y sigue inmersa, en una EPIDEMIA DE MALAS IDEAS.

A continuación reproduzco el artículo de Moisés Naím, “EPIDEMIA DE MALAS IDEAS”, publicado en el “enlacejudío.com” el 10 de julio del año en curso, cuya lectura recomiendo a toda nuestra clase política y empresarial, especialmente a aquellos que tienen que ver con el planeamiento de la economía de las Islas.

Las Palmas de Gran Canaria, 2 de octubre de 2011.

MOISÉS NAÍM (Fuente: "enlacejudio.com)

Epidemia de malas ideas

Por Enlace Judío el 10 julio 2011 en Editoriales, Reflexiona0 Comentarios

MOISÉS NAÍM

10 de julio 2011- ¿Caerá Grecia? ¿Se llevará consigo al euro? ¿Qué sucede si Pakistán entra en un caos político, o si las revueltas árabes producen incontenibles oleadas de refugiados hacia Europa? ¿Qué es más amenazante para la estabilidad de la economía mundial: un eventual estancamiento de China o la explosión de la deuda pública en Estados Unidos? El mundo está lleno de fragilidades y las noticias nos lo recuerdan a diario. Pero también hay otro tipo de fragilidad que, aunque menos visible, puede ser igual de peligrosa: la fragilidad intelectual.

Planes espurios se convierten con frecuencia en decisiones políticas Nuestros dirigentes siguen seducidos por imposturas intelectuales

Me refiero a la creciente frecuencia con la que las malas ideas se transforman en decisiones que nos afectan a todos.

Los gobernantes siempre se han mostrado vulnerables a la seducción de las malas ideas, muchas veces potenciadas por intelectuales, periodistas y otros actores influyentes. Pero ahora, las nuevas tecnologías, la globalización y la creciente presión para responder con rapidez y audacia a los problemas -muchos de ellos sin precedentes- han acentuado esta fragilidad. Las malas ideas se popularizan y se esparcen rápidamente por el mundo, antes de que aparezcan sus defectos. Y lo que es peor: enfrentados a las crisis (políticas, económicas, militares), los líderes se ven cada vez más tentados a apostar en grande -vidas, dinero, capital político- basados en ideas espurias. La invasión de Irak es un buen ejemplo, como lo son también la reacción inicial a la crisis económica mundial o, más recientemente, a la de Grecia.

Esto no es nuevo. La historia está salpicada de teorías que se ponen de moda e inspiran políticas, para terminar siendo refutadas o reemplazadas por otras. Algunas, como el comunismo o el fascismo, son construcciones ambiciosas, que proponen una visión total del mundo. Otras son más modestas en su alcance. La teoría de la dependencia, la curva de Laffer popularizada por Ronald Reagan, la presunta superioridad de la cultura gerencial japonesa o la idea de que es inteligente invertir grandes sumas en compañías de Internet sin ingresos fueron conceptos populares, luego demolidos por la realidad.

Igualmente hay buenas ideas que, después de ganar cierta notoriedad, son ignoradas porque resultan políticamente onerosas.

La crisis económica puso sobre la mesa la necesidad de dotar al mundo de una “nueva arquitectura financiera”. Hoy la necesidad sigue en pie, pero la propuesta ha pasado de moda y ya no cuenta con el apoyo que tenía durante el clímax del pánico financiero.

Si bien el ciclo nacimiento, apogeo y descarte (algunas veces incluso resurrección) ha sido una constante histórica de las ideas que influyen sobre grandes decisiones, su duración se ha abreviado. Esta aceleración se traduce en la volatilidad de las políticas, en detrimento de la adopción de alternativas más sólidas y duraderas.

La creciente necesidad de respuestas para problemas tan nuevos como amenazantes aumenta la probabilidad de que malas ideas se transformen en decisiones. A los jefes de empresa se les exige más resultados y más rápido; los dirigentes políticos se enfrentan a electorados cada vez más impacientes, los funcionarios están obligados a improvisar respuestas a emergencias sin precedentes… Así, las “soluciones milagrosas” e instantáneas se imponen a buenas propuestas que tardan en dar frutos. Aunque tarde o temprano las malas ideas quedan en evidencia y son descartadas, algunas duran lo suficiente como para causar grandes daños. Y cabe el riesgo de que sean sustituidas por una nueva “buena” idea igualmente engañosa y efímera. Un círculo vicioso. Esta volatilidad intelectual es amplificada por las nuevas tecnologías de la información. Si bien la rapidez y la comodidad con las que nos comunicamos facilitan el escrutinio y la crítica de ideas y propuestas, no es menos cierto que el volumen y la velocidad de la información que circula por estos canales superan nuestra capacidad de discernimiento, aprendizaje, ponderación y reacción. En medio de un flujo continuo de datos, es imposible discriminar el ruido de todo lo demás. Qué idea es válida y qué crítica es ilegítima, tendenciosa o errónea. En este caso, a menudo, más es menos: cuanto más debate, menos claridad. Tanta información aumenta los costes de averiguar a qué y a quién creer.

Como pasa con muchos problemas, la fragilidad intelectual de estos tiempos no tiene remedios simples. Es inevitable que nuestros dirigentes sigan siendo seducidos por imposturas intelectuales, con los consabidos resultados indeseables. Pero, como lo han demostrado tanto los ataques terroristas como la crisis financiera, el primer paso para ser menos vulnerables a los encantos de las malas ideas es reconocer nuestra preocupante propensión a adoptarlas. Es tan prioritario estar alerta a la creciente influencia de las malas ideas como a los terroristas suicidas o a las letales innovaciones financieras.

jueves, 29 de septiembre de 2011

"METER LA CUCHARA" EN SUELO AJENO, EN ESPAÑA Y EN HISPANOAMÉRICA

"METER LA CUCHARA" EN SUELO AJENO, EN ESPAÑA Y EN HISPANOAMÉRICA

El 8 de diciembre de 2009 publiqué un comentario en este blog sobre la intervención casi enfermiza que dirigentes españoles han mantenido sobre el suelo desde tiempos cuando la unidad de España era sólo un suspiro. Hoy reproduzco ese comentario porque sigue siendo de rabiosas actualidad, especialmente en Canarias que ya cuenta en sus listas del paro a más de 300.000 personas --un 30% aproximadamente de su población activa- y donde el suelo significa tantísimo para su crecimiento económico.

Las Palmas de Gran Canaria, 29 de septiembre de 2011.

ALFONSO XI - EL JUSTICIERO - DICTADOR DEL "ORDENAMIENTO DE ALCALÁ DE 1348"

“METER LA CUCHARA” EN SUELO AJENO, EN ESPAÑA Y EN HISPANOAMÉRICA. (El vicio de “meter la cuchara” en suelo ajeno)

Al día de hoy, y después de echar una ojeada a siglos transcurridos, se puede aseverar que los gestores políticos de España han tenido una fijación por mantener un control férreo sobre el suelo, tanto como si ha sido propiedad del Estado, en cuyo caso es natural, como si ha sido de propiedad privada, en cuyo caso es intervencionismo y metida de cuchara donde no deben, y, en lo que a la actualidad se refiere, pasarse por el ‘arco del triunfo’ el Artículo 15 de la Ley del Suelo española. ¿Que esto ha tenido homogeneidad en otras naciones de la Europa Occidental? Sin duda alguna pero no con la continuidad española y en muchísima menor medida como más adelante podremos ver en el ejemplo comparativo que expondré sobre el concepto español de la propiedad del suelo y el sajón (británico para más señas). Comenzaré por ubicarme en la época en la que se sentaron las bases para que el ciudadano de España, en esa época aún envuelta en lucha por su reunificación, perdiera el poder sobre la propiedad de su suelo en profundidad -en los casos que fuese propietario de suelo- y pasó a ser un propietario superficial del mismo. El artífice absolutista de esta iniciativa fue el rey Alfonso XI, también llamado El Justiciero, a la sazón rey de Castilla y León, cuya proclama sobre el territorio podríamos aventurarnos a definir como una avanzadilla de lo que más tarde, a lo largo del siglo XX, especialmente, se convertiría en doctrina del comunismo sobre el suelo que se fundamenta esencialmente en que el suelo es propiedad del Estado en su totalidad. Los Lenins, Los Marxes y demás tenidos como fenómenos de la ideología comunista del siglo XX fueron, por la distancia en el tiempo en que se configuraron los conceptos, unos angelitos comparados con semejante mente preclara en lo que a voracidad del Estado sobre el territorio ajeno se refiere, aunque él, Alfonso XI, no tuviera a la sazón la más remota idea de que lo que puso en pie ya en 1348 tendría eco como consigna totalitaria con una proyección tan brutal y demoledora para la humanidad como sería el comunismo del Este de Europa de nuestra Historia reciente, aún vivo y activo en algunas naciones del Globo.

Este rey, supongo que con la ayuda no desdeñable de una cohorte de masa gris-rojiza, convirtió en ley, a través del “Ordenamiento de Alcalá” de 1348, que el subsuelo de todo el territorio bajo el dominio de su Corona fuese de propiedad del Estado, es decir, de la propiedad de la Corona, de su propiedad para ser más claro, porque, por ser los reyes de la época absolutistas, el Estado era él mismo. En otras palabras, de un plumazo se hizo con el subsuelo de todo el territorio en el que gobernaba su Corona, así, por la cara, nacionalización regia universal del subsuelo. Estas Ordenanzas o Ley que, después de ser ratificada en 1387 por el rey Juan I con las “Ordenanzas de Briviesca”, perduró inalterable a través de los siglos hasta nuestros días, pero no porque fuese un bien común pues sólo beneficiaba a los cuantos de turno alrededor del poder o en el propio poder sino que fue, y sigue siendo, una poderosa arma política en manos de los gobernantes en ejercicio del poder. Ahora puede haber lugar al siguiente interrogante: ¿ha sido bueno y positivo para los ciudadanos españoles lo que Alfonso XI tomó para sí arrebatando al propietario de suelo de la época el derecho total sobre el subsuelo de su propiedad y que, con el transcurrir de los siglos, ha pasado a ser propiedad de un Estado común, como es el caso en la actualidad? En mi criterio no, no ha sido bueno ni positivo para el ciudadano español esta nacionalización del subsuelo impuesta por Alfonso XI y tampoco ha sido bueno para España. ¿Razones para este criterio? Las hay, por ejemplo: ha coartado la iniciativa individual del ciudadano a explotar su propiedad en profundidad, tanto si se tratara de mineralogía como petrolífera, sin deber tener otro límite que el que le marcara la propiedad colindante, además de controles adecuados en lo que al aprovechamiento de acuíferos se refiere ya que pueden tener origen en otras propiedades ajenas y ser drenados hacia la propia, lo que necesita de por sí una regulación muy precisa. Por otro lado, el Estado no tenía en las épocas a las que nos remontamos los tentáculos informativos necesarios para detectar dónde sacar riqueza del subsuelo por lo que hubo riquezas que no fueron explotadas durante siglos. Ahora cabe otra pregunta al respecto: ¿tiene algún beneficio el ciudadano del Estado español de los tiempos modernos del omnímodo poder que ostenta éste sobre la propiedad del subsuelo de todo el territorio nacional? Podemos aseverar, dejando un pequeño margen para algunas actuaciones puntuales, que ningún beneficio o casi ninguno; por el contrario, al amparo del ‘paraguas’ de esta potestad absoluta de disponer del subsuelo de todo el territorio y no permitir excavación alguna sin concesión o licencia previa, ha dado pábulo a la picaresca en el poder y a que el tráfico de influencias campara por sus respetos a lo largo de los siglos en lo que a concesiones de la explotación del subsuelo se refiere. El poder corrompe y el poder sobre el territorio, bien superficial o en profundidad, es tremendo y ha corrompido siempre tremendamente.

Por otra parte, nunca el Estado puede suplir a la iniciativa privada en actuaciones múltiples en toda la geografía nacional. El monopolio sobre el subsuelo significó para España un desaprovechamiento inmenso por ausencia de diversidad de explotadores de la minería, especialmente en las Españas de Ultramar donde tuvo implantación y continuidad hasta el día de hoy el tristemente famoso “Ordenamiento de Alcalá” de 1348, refrendado por la “Real Cédula de 1504” de los Reyes Católicos. El abuso del derecho sobre el subsuelo por parte de la Corona de España en las Españas de América tuvo un efecto desastroso para el desarrollo y proyección económica de Hispanoamérica porque limitó a unos cuantos elegidos el desarrollo mineralógico del subsuelo, bien por la vía de la concesión o licencia en suelo de propiedad privada, y cercenó toda posible iniciativa privada del emprendedor individualista en la explotación del subsuelo que se mantuvo atado a concesiones o prebendas otorgadas por el cacique gubernamental de turno, desafuero económico que se ha prolongado a través de los siglos hasta nuestros días, ya que ninguna nación hispana de América ha tenido gobiernos que estuvieran por la labor de otorgar a la propiedad del suelo la del subsuelo por serle intrínseca; esto habría significado pérdida de poder político que ningún político cede de buen grado.

Una prueba fehaciente de lo que ha significado para Hispanoamérica el control omnímodo del subsuelo por parte del Estado la tenemos en la demoledora diferencia que existe entre el desarrollo económico experimentado por la América Sajona (América del Norte) y la Hispana (Centro y Sur América); no es gratuito que la economía de la América Hispana lleve siglos por los suelos comparada con el Norte del continente, no pudiéndose argumentar que ello es debido al carácter indolente hispano o sureño para justificar semejante desigualdad en el desarrollo de ambas Américas; la razón básica está en que en la América del Norte los sajones británicos implantaron desde los comienzos de su colonización el derecho irrenunciable a la propiedad privada en suelo y subsuelo traído al Nuevo Mundo desde Inglaterra, lo que vino a generar múltiples actuaciones individuales de emprendedores en todo lo relacionado con el suelo que es básico para cualquier desarrollo económico. La América hispana, por el contrario, fue encadenada, al igual que la Metrópolis, a las leyes de la Corona que, si bien escribió capítulos de humanidad plagados de aciertos y generosidad, no soltó prebenda alguna sobre el subsuelo y condicionó a sus dominios, especialmente a las Españas de América, a un desarrollo económico en manos de un puñado de individuos, no siempre de buen hacer y desdeño del enriquecimiento propio.

¿Consecuencias de esta avidez por el control del suelo? Están ahí para ver y tocar, especialmente en la América Hispana. El éxodo de hispanoamericanos hacia la América Sajona en busca de un medio de vida es espectacular y no precisamente porque sus respectivos países sean pobres por naturaleza sino porque su desarrollo económico ha estado en manos de pocos mientras que la iniciativa emprendedora de muchos ha sido ahogada por las normas disuasorias impuestas a través de los siglos, entre ellas el fatídico “Ordenamiento de Alcalá” de 1348 del rey Alfonso XI, un verdadero derecho Real de pernada económica impuesto por la Corona del Descubrimiento y mantenido en el correr de los siglos a todo lo que se movía relacionado con el subsuelo.

Ahora puede que se suscite la pregunta: ¿y qué pintamos nosotros los grancanarios en todo este rollo sobre el suelo? Sí, no hay duda que la pregunta es de cajón y voy a intentar trasladar a nuestro contexto de forma resumida a dónde me lleva esta exposición sobre el suelo en Hispanoamérica. Veamos:

Si bien el control del subsuelo por el Estado en las naciones de Hispanoamérica atrasó el desarrollo económico de las naciones hispanas comparado con sus vecinos del Norte, podemos decir que la influencia que tuvo el escaso desarrollo del subsuelo en sus vidas cotidianas no fueron determinantes puesto que casi nadie contaba con ese factor como de vital importancia para el día a día de la vida; es decir, había otras actividades sobre el vasto territorio con las que poder ir tirando. Por tanto, la no explotación del subsuelo en todas sus posibilidades no fue vital para el vivir cotidiano. ¿Y cuál podría ser el dato comparativo de la América Hispana con Gran Canaria en lo que a sus respectivas dependencias del suelo se refiere? Ahí está precisamente el quid de la cuestión: para la América Hispana el monopolio y control que el Estado ejercía y ejerce sobre el subsuelo no era determinante, como he mencionado, para subsistir mientras que en Gran Canaria el control exacerbado y el intervencionismo que los Gobiernos canarios han venido ejerciendo sobre el suelo de titularidad privada en Gran Canaria en las dos últimas décadas sí ha sido y sigue siendo determinante para la subsistencia de una importantísima parte de la ciudadanía grancanaria. Me explico:

Si bien no puede decirse que la explotación o no explotación del subsuelo grancanario sea determinante para que mejore o empeore el status de vida de un número significativo de grancanarios, sí podemos asegurar que en las cuatro últimos décadas el 75%, aproximadamente, de la economía de la Isla ha dependido del binomio turismo/construcción, ambas actividades ligadas intrínsecamente al suelo; es decir, una actuación racional sobre el suelo ha venido dando sustento al 75%, bien directamente relacionados con el binomio citado o de forma indirecta, de los grancanarios. Y bien, ¿qué problema hay?, tal vez se pregunta el lector. El problema que hay es muy gordo, gordísimo porque el intervencionismo y control desmesurado que los Gobiernos canarios han venido ejerciendo desde comienzos de la década de los noventa hasta el día de hoy ha hecho totalmente imposible que Gran Canaria pudiese actualizar su oferta alojativa con camas hoteleras de calidad, lo que viene exigiendo el mercado desde la década de los ochenta, y ha perdido el liderazgo del mercado turístico de invierno en Europa en beneficio de Tenerife, que está en camino de triplicar a Gran Canaria en su oferta de camas hoteleras de cuatro y cinco estrellas, mientras que Gran Canaria mantiene en su inventario un abultado número de camas extrahoteleras de bajísima calidad que están predestinadas a quedar fuera del mercado a muy corto plazo en una cuantía que rondará las 80.000 camas repartidas desde Bahía Feliz hasta Mogán, lo que pone de manifiesto que la sangría de despedidos por cierre de complejos extrahoteleros en el Sur de la Isla tienen remotas posibilidades de encontrar un nuevo puesto de trabajo porque las moratorias del 2001 al 2003, la del 2003 al 2009 (Ley de Directrices) y la del 2009 hasta cuando el Gobierno de turno quiera (Ley de Medidas urgentes) han aniquilado al binomio construcción/turismo y, con ello, la creación de nuevas camas de calidad que nos proyectaran nuevamente a la primera línea del mercado turístico europeo y absorbiera la mano de obra que está quedando ociosa por el cierre de complejos extrahoteleros, especialmente en el Sur de la Isla.

Así las cosas, al día de hoy tenemos unos 250.000 personas en las listas del paro en Canarias de los que un 50%, aproximadamente, son grancanarios, todos ellos con escasísimas posibilidades de encontrar un puesto de trabajo en los próximos años, tanto en la construcción como en la hostelería. Por otro lado, el intervencionismo e injerencia desmedida de la política en el mundo de la economía y la iniciativa privada ha originado un fuerte retraimiento del inversionista porque ha creado una tremenda inseguridad jurídica y zozobra al inversionista el hecho de que lo que es hoy válido para un gestor político mañana deja de serlo para el que le pueda sustituir en el cargo y que la política dicte a placer lo que se puede hacer sobre un suelo ordenado -después de haber sido aprobado por todas las instituciones competentes lo que se puede hacer en los pertinentes Planes Parciales- cuándo se puede hacer, cómo se tiene que hacer y en cuánto tiempo hay que hacerlo, utilizando para ello incluso leyes que bordean la trampa como es el caso de la reciente Ley de Medidas Urgentes en la que se fijan condicionantes para la realización de proyectos que son imposibles de cumplir, como pudieran ser los hoteles escuela, con los que el Gobierno pretende que el empresariado asuma sus obligaciones docentes, o el desarrollar proyectos en el plazo rígido de tres años en una situación de recesión aguda de la demanda turística que desaconseja el invertir, de momento, en nuevas camas turísticas. Todo esto con la penalización de la desclasificación del suelo, la expropiación y una retahíla de otras medidas coercitivas y penalizadoras, por lo que cabe preguntarse: ¿este panorama tan desolador es atractivo para un inversionista, especialmente si es foráneo? o ¿es de recibo una ley que obliga a construir un hotel en un tiempo record de tres años, so pena de ser desclasificado el suelo, cuando la inversión tiene gran riesgo de rentabilidad por falta de demanda en el mercado? o ¿Se puede penalizar por ley al propietario de un suelo debidamente ordenado con la desclasificación del suelo si no construye un hotel escuela como única posibilidad de construir, cometido docente que corresponde al Departamento de Formación del Gobierno? o, Si todo este trajín de moratorias para acá y para allá tienen la finalidad del “ni una cama más”, ¿cómo es posible que se penalice con desclasificación del suelo a quien no construya más camas porque no tiene mercado para ellas, por ejemplo? o, si la política del Gobierno sigue siendo el “ni una cama más”, ¿cómo vamos a recibir turismo de calidad en número suficiente para poder reincorporar a los hoy existentes desempleados al mundo del trabajo si nos falta la infraestructura receptiva -camas hoteleras de calidad- para ello? Tal vez alguien dentro del mundo político que dirige nuestro destino tiene la respuesta de qué fue primero, el huevo o la gallina… porque esa respuesta aquí podría ser de utilidad.

CONCLUSIÓN FINAL

HISPANOAMÉRICA: El monopolio de la Corona de España sobre el subsuelo de las naciones de Hispanoamérica, además del territorio metropolitano pues América no fue una excepción, lastraron de forma relevante sus respectivos desarrollos a través de los siglos y hoy el lastre continúa; no obstante, siguen ‘tirando’ hacia adelante porque sus territorios son inmensos y sus posibilidades también.

GRAN CANARIA: La congelación del crecimiento económico de la mano del intervencionismo, injerencia y control férreo del suelo ordenado de propiedad privada por parte de los Gobiernos de Canarias ha llevado a Gran Canaria a una situación drástica de paro de dificilísima solución y a un retroceso muy grave en nuestro liderazgo, tantos años mantenido, de la oferta turística de invierno en el mercado europeo. Gran Canaria no sigue ‘tirando’ hacia adelante, está en regresión, vamos hacia atrás, peor que Hispanoamérica porque nuestro abanico de posibilidades de desarrollo económico se reduce a dos sectores: TURISMO/CONSTRUCCIÓN. Ninguno de los demás sectores económicos de la Isla es alternativa en la actualidad al modelo turismo/construcción. La salida de la crisis canaria no es fácil pero el binomio citado es el único camino, no hay otro ahora mismo, y ese camino tiene que ser allanado por nuestros dirigentes políticos sacando ‘la cuchara’ del suelo ajeno, no dando más ‘chutes’ de intervencionismo al enfermo y dejarlo que por sí mismo se recomponga, recupere su pulso y constantes vitales y podremos ver como, por sus propios pies, sale de la UCI tan pronto como ‘escampe’ en el exterior..

Las Palmas de Gran Canaria, 8 de diciembre de 2009. Daniel Garzón Luna

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿UN MINISTERIO EXCLUSIVAMENTE PARA TURISMO?

MINISTERIO DE TURISMO (DENTRO DE OTROS)

MINISTERIO DE AGRICULTURA (CASI TAN IMPORTANTE EN EL PIB NACIONAL COMO EL TURISMO)

¿UN MINISTERIO EXCLUSIVAMENTE PARA TURISMO?

El pasado día 24 el diario de papel “La Provincia/DLP” publicó unas declaraciones del Presidente de la Confederación Española de Hoteles, Juan Molas Marcelles, quien puso de manifiesto, entre otras cosas, las relacionadas con el turismo en el contexto nacional. Reproduzco a continuación este párrafo de dichas declaraciones por su altísimo interés de cara al Gobierno que salga de las urnas en las elecciones del 20 de noviembre.

“D. Rivero, entrevistador: Las elecciones generales están a la vuelta de la esquina. ¿Qué le pedirán al próximo Gobierno central? Molas Marcelles: Nuestro gran objetivo es lograr que se alcance un pacto de estado para el turismo, que se lo considere, de una vez por todas, uno de los sectores estratégicos tanto económico como social de este país. Por su aportación al PIB y el número de puestos de trabajo que genera. Si algo funciona en estos momentos y hay que apoyar es este sector, que ha demostrado en los últimos 50 años que es fundamental para la economía española. El sector requiere que se lo mime y cuide. Entre los aspectos que hay que cuidar se encuentran la congestión pública y privada de los aeropuertos, una fiscalidad adecuada, una normativa laboral que sea flexible y que no le dé miedo al empresario contratar. Ya es hora de que se le tenga en cuenta.”

Sólo le ha faltado a Molas Marcelles exigir a los futuros miembros del Gobierno, especialmente al Presidente que lo encabece, la creación de un Ministerio de Turismo en toda regla por la justificadísima razón de que España lo necesita. Precisamente a cuento de este tema ya escribí en 1993 en mi análisis “LA QUIEBRA DE LOS DOS GRANDES CONCEPTOS ECONÓMICOS DEL SIGLO XX. POR UN NUEVO ORDEN ECONÓMICO MUNDIAL”, en el apartado dedicado al turismo, una escueta exposición sobre la perentoria necesidad de crear un Ministerio de Turismo exclusivamente. A continuación lo reproduzco, debiendo tenerse en cuenta que su redacción fue efectuada en el citado año 1993 y, consecuentemente, dentro del contexto de la época.

“CONCEPTO DECIMO-SEXTO

TURISMO: Las negociaciones que se han llevado a cabo con la Comunidad Económica Europea no han sido precisamente muy favorables a España, a juzgar por las consecuencias. Podemos observar ahora como casi nada de lo que en España se fabrica ó se cultiva es de utilidad, ó como ahora se dice, "rentable". Estamos viendo como se clausuran industrias, como se arrancan olivos (¿se ha parado a pensar alguien los años que hacen falta para que un olivo produzca, para que se arranquen con semejante alegría?), como la pesca entra en graves dificultades, como se cierran astilleros hasta el extremo que ya no sale ni un solo barco construido en nuestros puertos, como nuestros productos del campo son barridos por los productos importados de la comunidad, como se impone a los ganaderos el sacrificio de vacas lecheras porque, dicen, hay demasiada leche en el mercado, como....bueno, creo que poco nos queda realmente con lo que podamos competir con el resto de Europa.....como no sea.....EL TURISMO. Sí, no hay duda al respecto; el TURISMO, la cenicienta que durante lustros no ha merecido el reconocimiento de haber hecho posible la industrialización de España en los años de la dictadura y que en los años que nos corren es LA UNICA industria EXPORTADORA española que está equilibrando la balance exterior y que hará posible que el déficit comercial con el exterior no nos lleve a un verdadero abismo, esta industria, precisamente porque son muy pocos los países de la Comunidad que pueden competir con nosotros por no tener el clima adecuado, merece que sea potenciada hasta tal punto que se convierta, una vez más, en la garantía de nuestro equilibrio en reservas de divisas, por lo que es imprescindible que, al mismo tiempo que se suprimen Ministerios como los de Justicia, Portavoz del Gobierno, Relaciones con Las Cortes, Asuntos Sociales, etc., se cree con una suficiente dotación económica el MINISTERIO DE TURISMO exclusivamente, por ser el tratamiento que merece el sector de nuestra economía que va a hacer posible la supervivencia de España como país industrializado y moderno.”

Hoy, diez y ocho años más tarde, me reitero en mi planteamiento expuesto en el párrafo anterior y lo hago con la decepción y extrañeza que me produce el hecho de que pasadas casi dos décadas aún no haya habido dirigentes en España, en los distintos gobiernos que han pasado por la Moncloa, que hayan estado a la altura de valorar la aportación que da el turismo a nuestro PIB y haberle dado el rango institucional del que su importancia le hacía, y le sigue haciendo merecedor.

Termino diciendo que encuentro muy acertadas las declaraciones de Juan Molas Marcelles a la “Provincia/DLP” ya citadas y me sumo con exigencia a que el Turismo tenga su propio Ministerio en el Gobierno que salga de las urnas el 20 de Noviembre.

Las Palmas de Gran Canaria, 27 de septiembre de 2011. Daniel Garzón Luna

domingo, 25 de septiembre de 2011

SESENTA MIL CAMAS AL DESGUACE

Este artículo fue publicado en este blog el 11 de abril de 2008. Lo vuelvo a publicar en su integridad por lo rabioso de su actualidad.

Las Palmas de Gran Canaria, 24 de septiembre de 2011.

VIVIENDAS RESIDENCIALES ¿SERÁ ESTA LA IMAGEN DE PLAYA DEL INGLÉS EN UN FUTURO PRÓXIMO?

BEN MAGEC DICE: NI UNA CAMA MÁS; EL MERCADO REPLICA: 60.000 CAMAS AL DESGUACE. ¿SON SUFICIENTES CAMAS MENOS?

El hecho que una asociación ecologista como es Ben Magec se dedique a recoger firmas en contra de nuevas camas turísticas y consiga reunir hasta 35.000 es una prueba categórica del desconocimiento e ignorancia que predomina en nuestra población sobre ‘la cosa’ turística. A la vista de estos hechos, no hay más remedio que pensar que, o bien hay gente que firma y da sus datos a cualquiera que se los pida por el simple hecho de tener argumento ecológico de por medio, o la ignorancia sobre lo que significa el turismo para Gran canaria es supina; todo parece indicar que prevalece en gran parte de nuestra población el criterio que los ‘chonis’ vienen a nuestra Isla a hacer sus necesidades fisiológicas y a echarnos de las playas. Todo indica que, dentro de los poderes públicos, nadie se ha preocupado lo suficiente de transmitir a la sociedad el mensaje de que los ‘chonis’ que nos visitan significan ni más ni menos que el 80%, aproximadamente, de la economía de la Isla y que un descenso en su afluencia se traduce en cientos de trabajadores que van al paro, así de simple pero también de drástico para quienes vean perder sus puestos de trabajo, que no es solamente un drama personal sino que tiene una influencia generaliza en el consumo de todo tipo de géneros.

Al postulado de Ben Magec de “ni una cama más” -postulado compartido por un relevante cuadro de políticos que han encontrado en el populismo y la irracional demagogia el ser y la razón de sus quehaceres cotidianos- es seguir manteniendo a Gran Canaria en la hibernación de su crecimiento económico. Me explico: Desde el año 1992 en que el Cabildo de Gran Canaria suspendió las licencias de construcciones hoteleras y desclasificó suelo turístico por un tubo, especialmente en la costa de Mogán, a cuento de la redacción del Plan Insular de Ordenación del Territorio, el primer PIOT, aprobado en 1995 por el Gobierno de Canarias y anulado tres años más tarde por el Tribunal Supremo, Gran Canaria ha estado sometida a una política intervencionista inmisericorde por parte del Gobierno de Canarias que, al día de hoy, sigue encadenada por la, para Gran Canaria, fatídica Ley de Directrices o Moratoria turística del expresidente Román Rodríguez y sus mentores áticos. Consecuencias: como primera y más grave que Gran Canaria ha pasado de ser el buque insignia del turismo canario a un segundo lugar a mucha distancia del primero, Tenerife, y ya desbancada en algunos mercados, especialmente el peninsular, por la isla ‘menor’ de Lanzarote.

Retomando ahora lo de “ni una cama más”, no queda más remedio que decir a los que postulan tal concepto que ha lugar a inquietarse por semejante posicionamiento porque en los tres años venideros, pero no más de cinco casi seguro, de las 80.000 camas extrahoteleras que hoy existen en San Agustín-Playa del inglés-Campo Internacional, hay unas 50 o 60.000 que tienen todas las papeletas para pasar a ser residenciales, por lo que de las 153.000 camas, aproximadamente, que tiene censadas Gran Canaria en la actualidad habrá que dar de baja en el inventario a esas 50 0 60.000, así que el Parlamento de Canarias, tan dado a ocuparse de camas turísticas, podrá dar la satisfacción a Ben Magec de que no sólo una cama más sino que de aquí a tres o cuatro años tendremos 60.000 menos. Gran Canaria pasará a unas 100.000 en muy pocos años si se mantiene el criterio de “ni una cama más”. Toda la parafernalia verbal montada con lo de la rehabilitación de la planta obsoleta es pura utopía por la sencilla razón que esa rehabilitación requiere inversión por parte de sus respectivos propietarios y nadie mete dinero en un negocio si no tiene perspectivas razonables de obtener un beneficio y ese beneficio es más que cuestionable puesto que la gran mayoría de las camas extrahoteleras de Maspalomas-Costa Canaria no son competitivas, no tienen demanda y continuarán siendo expulsadas del mercado turístico sin compasión. ¿Y qué opción le queda al propietario de un bungalow o apartamento en la zona turística que entre dentro del concepto mencionado? O habitarlo él mismo como segunda vivienda o venderlo, si encuentra comprador. El turismo de salud, que apuntaba como posible solución al problema de demanda de la cama extrahotelera de Playa del Inglés en mis últimas exposiciones, no parece tener viabilidad por la falta de disposición de las administraciones implicadas a afrontar ese reto.

Y ahora puede suscitarse la pregunta: ¿Qué va a significar el cierre de explotaciones turísticas de unas 50 0 60.000 camas extrahoteleras en el municipio de San Bartolomé de Tirajana? Como quiera que estas camas serán expulsadas del mercado turístico porque no tienen demanda y, sobre todo, porque las tres administraciones responsables -Gobierno de Canarias, Cabildo y Ayuntamiento- han dejado degradarse la zona turística hasta situaciones extremas, quiere esto decir que, al pasar a residenciales, toda la mano de obra que hoy tiene en esos complejos un puesto de trabajo irá al paro con pocas expectativas de otro puesto de trabajo en la zona turística porque se ha congelado desde años el crecimiento de la oferta hotelera, que sí tiene mercado, y es la que hoy, y en los próximos tres o cuatro años, debería ir absorbiendo la mano de obra que se está quedando sin empleo en los complejos extrahoteleros.

Ahora el interrogante: ¿este aumento masivo de paro en la zona turista sureña que está a la vuelta de la esquina se pudo evitar? Por supuesto que se pudo evitar en gran medida; todo era una cuestión de planificar debidamente, sólo eso. Posiblemente el lector se preguntará: ¿planificar qué y cómo? Muy sencillo: todas las disposiciones, decretos y leyes por parte del Cabildo grancanario y el Gobierno de Canarias sacados desde 1992 hasta el 2003 han ido orientadas hacia un parón drástico del crecimiento turístico, precisamente el crecimiento hotelero que Gran Canaria tanto necesitaba para seguir siendo competitiva; estas decisiones han sido tomadas incluso a nivel de Parlamento, como fue el caso de la Ley de Directrices de 2003, aprobada por unanimidad de todo el arco parlamentario, y aún en vigor al día de hoy. No existe parangón en la historia de las democracias occidentales en que alguna de ellas haya congelado por ley el crecimiento económico de una actividad que resultase ser la columna vertebral de su economía, como es el caso del turismo-construcción para Gran Canaria que depende en casi un 80% de ese binomio. La Ley de Directrices o Moratoria turístico ha significado un verdadero haraquiri para Gran Canaria porque fue aprobada por el Parlamento sin que existiera un desinteresado estudio del mercado turístico que, de haberlo habido y divulgado entre los parlamentarios semanas antes del día de la votación de la Ley, tal vez ésta no habría sido aprobada. ¿Razones? Bastantes. Ese estudio de mercado habría puesto de manifiesto de forma inequívoca que la demanda del mercado turístico europeo hacía ya una década que se había decantado por la cama hotelera de calidad, entre las cuatro y las cinco estrellas, y esa demanda de calidad no será regresiva sino progresiva, es decir, que la demanda de ese mercado va evolucionando sin pausa hacia más calidad y hacia oferta complementaria de ocio que Gran Canaria, por la obsesiva fijación de sus administraciones en controlar e intervenir irracionalmente en el mercado de la oferta y la demanda, ha estrangulado su crecimiento durante años claves y la ha dejado estancada en los años ochenta, mientras que la demanda del mercado turístico sigue caminando hacia la calidad a pasos de gigante. Parece cosa de ciencia ficción que se siga manteniendo congelado el crecimiento de la cama hotelera desde comienzos de la década, se insista sobre la continuidad de la Moratoria y se pretenda satisfacer esa demanda exigente del mercado con camas extrahoteleras de los años sesenta y setenta que, incluso renovadas, misión casi imposible, no quiere nadie de poder adquisitivo medio alto.

Así las cosas, y ante la competitividad perdida de forma irreversible y el tsunami de paro que se avecina, y ante la insistencia de cuadros políticos grancanarios de prorrogar la Moratoria (véase las declaraciones del PSC en el diario La Provincia/Diario de Las Palmas del día de hoy), solo cabe añadir: “Perdónalos Señor………”

Las Palmas de Gran Canaria, 9 de abril de 2008. Daniel Garzón Luna

sábado, 24 de septiembre de 2011

EL ÓRDAGO PALESTINO

EL ÓRDAGO PALESTINO

(Titular de la edición de papel del New York Times: EL ÓRDAGO PALESTINO: PRESIDENTE OBAMA HA TENIDO RAZÓN AL APOYAR A ISRAEL; AHORA TIENE QUE FORZAR UN ACUERDO)

El New York Time del pasado día 22/23 de los corrientes publicó un editorial a cuento de la petición palestina de integración en la ONU que, por su gran interés, reproduzco en este blog íntegramente, en su versión original, significando al lector que tenga dificultad para seguir el texto en inglés que puede recurrir al traductor instalado en el blog.

A título de escueto análisis del contenido del editorial debo mencionar, en primer lugar, que lo vertido en un editorial del New York Times es casi sinónimo de un pronunciamiento de Estado en los EE.UU. y, en segundo lugar, que, si bien se muestra de acuerdo en el apoyo que Obama ha dado a Israel en la ONU puesto que no tenía otra elección ya que lo contrario habría sido arrojar a su fiel aliado a las patas de los caballos, todo su contenido conforma un varapalo en toda regla al Gobierno de Netanyahu por su arrogancia e intransigencia en las negociaciones que por su tozudez nunca comenzaron, y a la Administración Obama que más que un ‘padrino’ decidido a forzar una ‘boda de conveniencias’ se ha convertido en los dos años que lleva el proceso de supuesta negociación en un mero espectador. Abbas se escapa casi ileso en este ‘round’ del New York Times.

Recomiendo la lectura de este editorial pues viene a decir claramente que no importa lo que resulte ahora en las Naciones Unidas nada va a seguir siendo igual en Palestina y en el Medio Oriente. Sólo hay un camino para el conflicto palestino y ese es el de la paz a través del entendimiento y la creación de un Estado palestino que, junto al existente de Israel, inicien un proceso de paz y prosperidad en esa sufrida Tierra.

Las Palmas de Gran Canaria, 24 de septiembre de 2011.

(HACER CLIC SOBRE LA IMAGEN PARA AMPLIARLA Y FACILITAR SU LECTURA. THE NEW YORK TIMES -29.06.1914-)

The Palestinians’ Bid

THE NEW YORK TIMES – EDITORIAL - Published: September 22, 2011

Last year, President Obama’s speech to the United Nations was full of promise and determination to advance Palestinian statehood through negotiations with Israel. This year, his address was about lowering expectations and a dispiriting realpolitik as the president spoke of how “peace is hard” and vowed to veto the Palestinians’ bid for statehood if it came to a Security Council vote.

Mr. Obama had no choice but to stand by Israel, this country’s historic ally. And we agree that a negotiated deal is the only way to ensure the creation of a viable Palestinian state, guarantee Israel’s security and build a lasting peace. But there should be no illusions about the high cost both Israel and this country will pay if this stalemate is allowed to drag on any longer.

There is plenty of blame to go around. The main responsibility right now belongs to Prime Minister Benjamin Netanyahu of Israel who refuses to make any serious compromises for peace. He appears far more concerned about his own political survival than his country’s increasing isolation or the threat of renewed violence in the West Bank and all around Israel’s borders.

The Palestinian president, Mahmoud Abbas, who is understandably frustrated, has forced a process that holds high risks for him as well. The bid to the United Nations is hugely popular among Palestinians. But he may find it hard to contain their disappointment when it becomes clear that maneuvering in New York cannot deliver a state on the ground.

President Obama and his aides have misplayed the diplomacy from the start; they promised “confidence building” measures they couldn’t deliver and lost sight of the bigger deal. But we are sure there can be no solution without strong American leadership.

What happens now? On Friday, Mr. Abbas is expected to submit an application for statehood to the Security Council, triggering a review process with no definite timetable. Washington hopes this will buy room and time to get the two sides into substantive talks.

The United States and its allies are going to have to be ready to push both the Israelis and the Palestinians hard. After months of talking, the so-called Quartet — the United States, the European Union, Russia and the United Nations — still has not agreed on a set of negotiating guidelines on borders, security, refugees and Jerusalem.

There is no mystery to what a final deal would look like, just a lack of political courage to push it to the end. In The Times on Thursday, Ehud Olmert, Israel’s former prime minister, wrote about his own 2008 peace offer to Mr. Abbas, which would have led to the creation of a Palestinian state on territory equivalent to the pre-1967 West Bank and Gaza Strip, with mutually agreed land swaps.

Mr. Olmert said his ideas were never formally rejected by Mr. Abbas, who, despite recent assertiveness, suffers from an inability to make decisions. When Mr. Netanyahu took office, Mr. Abbas wanted to pick up where Mr. Olmert left off, but Mr. Netanyahu wanted to start fresh.

The United States and its partners should put a map and a deal on the table, with a timeline for concluding negotiations and a formal United Nations statehood vote. The proposal must be bold and fair and backed by the Security Council and the Arab League. And they need to help sell it to the Israeli and Palestinian people — not just politicians.

There is still some time left to avoid a complete diplomatic train wreck. But not a lot of time.

A version of this editorial appeared in print on September 23, 2011, on page A34 of the New York edition with the headline: The Palestinians’ Bid: President Obama was right to stand with Israel; now he has to push for a deal.

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OBSERVACIÓN: Las negritas no son del original, son añadidas.